Información general

Desde su fundación el 1841, La Cartuja de Sevilla se diferencia de las demás fábricas contemporáneas no sólo en la enorme demanda de sus producciones seriadas de uso doméstico, sino en la creación y producción de piezas artísticas únicas, que constituyen verdaderas obras de arte. Para ello se ha rodeado de los mejores y más importantes artistas y creadores de arte en cerámica, como Alorda, Arellano, Bodineau, Escribano, Carmen Jiménez, Maeso, Molina, Zuloaga, Tortosa, Vera o Villalobos.

Como fruto de esa constante apuesta, La Cartuja cuenta con docenas de importantes premios y distinciones, obtenidos en todos cuantos certámenes acudió: Londres, Paris, Barcelona, Sevilla, Madrid, Alicante, Bayona, Viena, Moscú, Cádiz, Oporto, México o Filadelfia.

Todo ese ingente patrimonio constituye un fondo artístico y documental que atesora una de las colecciones de cerámica más importante del mundo, agrupando azulejos, tarjeteros, banquetas de jardín o jarrones junto a una amplísima recopilación de decoraciones originales, muchas de ellas inéditas, y de herramientas para la producción de la loza y su decoración a lo largo del tiempo. En julio de 1996 toda la producción histórica recogida en el Museo recibe la declaración de Bien de Interés Cultural, pasando a propiedad del Estado (Museo Nacional de Artes Decorativas) en 2001.

Actualmente la parte de la colección que ya se encuentra clasificada por los organismos pertinentes se puede visitar en el Museo Arqueológico de Sevilla.