Valores

El viaje y el ancla

Desde sus los motivos decorativos de sus piezas hasta sus orígenes cosmopolitas, La Cartuja siempre ha encontrado inspiración en el viaje, en lo exótico. Y es que precisamente su nacimiento comenzó con un viaje, una aventura iniciada por la familia Pickman. Dejando atrás su tierra natal, Charles y sus allegados llegaron a Sevilla con la intención de comenzar una nueva vida.

El motivo por el que el ancla forme parte de nuestra identidad, puesto que nos acompaña desde hace más de 175 años después, tiene mucho que ver con todo eso. Charles Pickman la eligió como motivo de La Cartuja de Sevilla puesto que simboliza el anclaje de su familia a su patria de elección, Sevilla. Un anclaje en todos los sentidos, no solo porque permanecerían en ella para siempre, sino también porque se integraron en este entorno, a la vez que aportaron algo que formaría parte del paisaje y el espíritu sevillano para siempre.

El ancla es también un símbolo de tradición comercial marítima y de la Nobilísima Orden de Jarretera, lo que nos transmite una idea de la gran apertura al mundo de la firma.

Así, la identidad y los productos de La Cartuja de Sevilla están vinculados con el conocimiento de los viajes exóticos, el mar y el comercio, además de enlazar con una tradición de siglos, el uso del ancla como símbolo, presente en la cerámica y la loza europea más prestigiosa.

La excelencia y la artesanía

Por tradición y fidelidad al legado de una marca relacionada con la nobleza y otros sofisticados compradores, La Cartuja de Sevilla mantiene un alto nivel de exigencia en los estándares de fabricación y a su compromiso de calidad con el cliente.

Seguimos siendo fieles a ese compromiso adquirido hace casi dos siglos: ofrecer piezas ornamentales y los conjuntos de loza fina de uso cotidiano a un público exigente y amante de la tradición y la artesanía. En la producción de La Cartuja de Sevilla la artesanía tradicional, el diseño y la más alta calidad de fabricación se dan la mano para crear piezas que son un referente mundial.

El proceso artesanal crea piezas únicas e irrepetibles. Ninguna pieza es idéntica a la otra.

La aristocracia y el hogar

La Cartuja de Sevilla alcanzó gran notoriedad desde su nacimiento y lució sobre las mesas de numerosas familias aristocráticas europeas. Se volvió un referente mundial y pasó a ser proveedora de la Casa Real de España en 1871.

Desde entonces, La Cartuja sigue estando presente en lugares como la Casa de Alba, en el Palacio de Schönbrunn de Viena, tras la relación que mantuvo con Isabel de Baviera, y en miles de hogares españoles donde las vajillas guardan íntimos recuerdos de ocasiones especiales.